La plataforma
Seis pasos para convertir un problema comunitario en una solución concreta, verificada y documentada para que otros puedan replicarla.
Por qué existe
La mayoría de los problemas comunitarios no se resuelven porque nunca se definen con precisión. Se habla de "la crisis del agua", del "mal estado de la infraestructura" o de "la situación de siempre" — descripciones tan amplias que no permiten ninguna acción concreta.
El método fajao parte de una convicción: un problema bien nombrado es ya medio problema resuelto. No "la crisis del agua en San Cristóbal", sino "la bomba de agua del barrio de Mango Jobo tiene el rodete roto y necesita un repuesto de modelo X". El segundo enunciado permite actuar: alguien puede buscar ese repuesto, alguien puede comprarlo, alguien puede instalarlo, la comunidad puede verificar que el agua fluye.
fajao no resuelve los problemas por las comunidades. Facilita el proceso: pone el método, ayuda a organizar la información, y conecta a quienes tienen el problema con quienes pueden ayudar a solucionarlo.
Los seis pasos
Cada problema recorre las seis etapas en orden y de forma independiente, pero el proceso puede volver a una etapa anterior cuando aparece nueva información o cambia alguna condición. Completar una etapa significa tener suficiente claridad para avanzar, no haber eliminado toda incertidumbre.
Los vecinos cuentan lo que viven y observan: cuándo llega el agua, cuándo no llega, qué dicen los que trabajan en la red, qué han intentado ya. No hace falta que sean expertos. La experiencia directa es el punto de partida.
Los reportes pueden llegar por distintos canales — formulario, correo, redes sociales — y se recogen sin filtrar. En esta etapa, todo testimonio tiene valor.
La información recibida se organiza, contrasta y ubica en el contexto real. ¿Qué barrios están afectados? ¿Con qué frecuencia? ¿Coinciden los testimonios? ¿Qué dicen las fuentes verificables?
Investigar es construir un cuadro claro de la situación: qué sabemos con certeza, qué es rumor y qué falta por confirmar. Lo que queda confirmado se vuelca en el mapa público de infraestructura.
A partir de lo investigado se analizan las causas y se acota el problema concreto que puede resolverse: no "la crisis del agua", sino "la bomba de Mango Jobo necesita un rodete de repuesto".
El paso más exigente. Un problema está bien identificado cuando se puede responder: ¿qué hay que hacer exactamente, dónde, y cómo sabremos que está resuelto? Si no se puede responder, hay que seguir afinando.
Con el problema identificado se estudian las alternativas para resolverlo y se busca lo que cada una necesita: conocimiento técnico, personas, materiales o dinero. Se da valor a las soluciones técnicas novedosas y a las tecnologías de vanguardia cuando son verificables.
De aquí sale una propuesta de solución concreta: qué se haría, quién puede ayudar y cómo se comprobaría el resultado.
La propuesta elegida se convierte en un proyecto con responsables, recursos y plazos, y se pone en marcha.
En esta etapa, la empresa privada y los profesionales —proveedores, MIPYMES, técnicos— suelen ser el músculo que hace la solución viable y sostenible, colaborando dentro del marco de transparencia de recursos y sin representar al proyecto.
El proyecto consigue y gestiona los recursos que necesita para ejecutarlo. Si necesita financiación, puede organizar su propia campaña y pedir aportaciones a colaboradores y donantes. fajao no recibe ni administra los fondos de los proyectos; registra públicamente las aportaciones a cada proyecto — quién aporta qué, en qué estado.
La propia comunidad comprueba que la solución funcionó. No basta con que el repuesto llegara: ¿el agua llega ahora al barrio? ¿Con qué frecuencia? ¿Cuántas familias se benefician?
La verificación cierra el ciclo — y abre la documentación. El caso resuelto se convierte en referencia para otros que enfrentan el mismo problema.
El mayor peso del proyecto
Cuando un problema se resuelve, el caso no termina: empieza su segunda vida. El relato de lo que pasó — cómo se identificó el problema, quién ayudó, qué recurso fue necesario, qué funcionó y qué no — se convierte en un documento de referencia.
Si la bomba de Mango Jobo vuelve a romperse en tres años, alguien sabrá exactamente qué pedir, dónde conseguirlo y a quién llamar. Si hay una bomba igual en otro municipio, los vecinos de allá tienen un camino recorrido que seguir.
Esta documentación es el mayor legado que fajao puede dejar: no solo resolver problemas, sino construir la capacidad de que las comunidades los resuelvan por su cuenta.
Lo que fajao no hace
fajao no es una ONG, no tiene fondos propios para distribuir, y no toma decisiones por la comunidad. No sustituye a las instituciones locales ni pretende hacerlo.
Su rol es de método y conexión: ayudar a que la información llegue a quien puede actuar con ella, y que la acción quede registrada para que sirva de referencia.
La plataforma y el proyecto tienen papeles distintos. fajao aporta el método, la tecnología, la investigación y la documentación, la visibilidad, la conexión entre personas y recursos, y los mecanismos de transparencia, seguimiento y verificación. Cada proyecto decide y gestiona lo suyo: si necesita financiación y cuánta, cómo conseguirla, quién organiza la campaña, quién recibe y administra los fondos, cómo se usan y quién ejecuta la solución. fajao no recibe, custodia ni administra los fondos de los proyectos.
Las decisiones sobre qué problema abordar primero, cómo organizarse y qué soluciones adoptar las toma siempre la comunidad. fajao facilita; no dirige.
Qué construimos
Los proyectos de impacto social en fajao nacen de problemas reales reportados por las comunidades. A través de un proceso colaborativo de reportar, investigar, identificar, proponer, actuar y verificar, la plataforma ayuda a transformar necesidades observadas en soluciones concretas y comprobables.
Cada proyecto busca definir con precisión qué problema existe, dónde ocurre, qué recursos son necesarios para resolverlo y cómo verificar que la solución funcionó. El objetivo no es solo impulsar una solución, sino también documentar el camino recorrido para que otras comunidades puedan aprender de la experiencia y replicarla.
fajao es una iniciativa ciudadana e independiente que conecta información, personas y recursos —incluidos los de emprendedores y empresas con vocación de impacto— para fortalecer la capacidad de las comunidades de resolver sus propios problemas.
Conoce los proyectos activos →Si conoces un problema concreto que tu comunidad podría resolver con apoyo, escríbenos. Empezamos por escuchar.
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